La ministra española de Medio Ambiente, Cristina Narbona, dijo que China "se siente a gusto" con la propuesta española para después del Protocolo de Kioto, en la que se tienen en cuenta las emisiones per cápita a la hora de fijar compromisos por país.
"La idea es avanzar hacia un sistema basado en una mayor equidad, en el que el esfuerzo de los países desarrollados tiene que ser mucho más notable que en el pasado. En ese contexto, China se siente a gusto", dijo la ministra a la prensa tras reunirse con el ministro de Ciencia y Tecnología chino, Wan Gang.
China ha reiterado su oposición a que se impongan a los países en desarrollo compromisos en disminución de las emisiones contaminantes cuando expire Kioto en 2012, aunque tiene como meta reducir el consumo energético un 20 por ciento para 2010.
La iniciativa española, que la canciller alemana, Angela Merkel, "ha hecho suya", según Narbona, será presentada en la cumbre de la ONU de diciembre en Bali, orientada a diseñar un plan estratégico que dé continuidad a Kioto.
"En el reparto de compromisos tendría una referencia fundamental el nivel de emisiones per cápita y por unidad de producto en cada sector económico", explicó Narbona.
A su juicio, los acuerdos internacionales tendrán un "horizonte más favorable" cuando expire Kioto, pues "en EEUU y Australia -que no lo han firmado- sus propias administraciones territoriales, ciudadanos y empresas están empujando a asumir compromisos".
En la última jornada de su primera visita oficial a China, Narbona se reunió también con el viceministro de la Administración Estatal de Medio Ambiente (SEPA), Zhan Li Jun, con quien analizó varios proyectos bilaterales sobre cambio climático.
"China, por el tamaño que tiene, puede ser el gran problema o buena parte de la solución. Por ejemplo, bastaría con que aprobara una ley como la española que obliga a todos los edificios de nueva construcción a incorporar energía solar térmica para que bajaran los costes de producción ", dijo.
Durante su viaje, Narbona participó en la ciudad oriental de Dongying en el primer Foro Chino-Español del Agua, en el que la acompañaron unos 60 empresarios españoles (algunos de ellos establecidos en China) y en el Foro Internacional del Río Amarillo.