Japón tiene intenciones de cazar más de 1.000 ballenas durante la temporada de pesca, que cada año levanta protestas en Australia y Nueva Zelanda. Esta vez, los pescadores japoneses cazarán ballenas jorobadas, una especie que los defensores de los animales consideran amenazada.
La organización ecologista Greenpeace anunció que su buque 'Esperanza', que navega en aguas internacionales, intentará frenar el paso a los pesqueros japoneses rumbo al Antártico.
"La flota pesquera de ballenas debe volver (a Japón) ya mismo. Si no lo hace, haremos acciones directas, no violentas, para frenar la caza de ballena", advirtió Karli Thomas, uno de los responsables de Greenpeace en un comunicado difundido desde su buque.
Cada año Japón elude una moratoria internacional en vigor desde 1986 y pesca un millar de ballenas argumentando fines "científicos".
Este año, la flota japonesa esquivará por primera vez la entrada en vigor de otra moratoria referida a las ballenas jorobadas, que son las más protegidas y las preferidas para el turismo de avistamiento