Carlos viajó a Gloucestershire y Worcestershire, oeste de Inglaterra, las zonas más golpeadas por los desbordamientos, donde va a reunirse con con familias afectadas por las inundaciones, las peores en seis décadas, así como con los equipos de socorro, indicó la casa real.
La Agencia del medio ambiente confirmó el viernes que las aguas de los ríos comenzaron al fin a volver a sus niveles normales, una semana tras las primeras inundaciones que convirtieron varias ciudades británicas en islas y dejaron inmensas zonas agrícolas inundadas.
Mientras tanto, los equipos socorristas lanzaron una masiva operación para reparar los daños causadas por los desbordamientos de los ríos Támesis y Severn, los dos más importantes de Gran Bretaña.
Los servicios metereológicos pronosticaron una mejora del clima desde este viernes, aunque prevén fuertes lluvias en la noche del sábado a domingo en buena parte del país.
La Agencia del medio ambientemantiene por eso dos alertas en zonas con un alto riesgo de inundaciones, entre ellas la ciudad universitaria de Oxford, y 12 alertas en otras áreas que corren un riesgo moderado de ser inundadas.
"Falta aún unos días para que la situación vuelva a lo normal", indicó una fuente de la Agencia.
El ministro de medio ambiente, Hilary Benn, estimó que unas 15.000 viviendas fueron inundadas, al tiempo que 18.000 propiedades agrícolas quedaron bajo las aguas.
Entretanto, más de 300.000 personas siguen sin agua potable en Gloucestershire, donde el ejército y socorristas reparten agua en botellas. Seis millones de botellas fueron repartidos el jueves, indicó el viernes el jefe de la policía de Gloucestershire, Tim Brain, que reportó cuatro casos de vandalismo y de interferencia con los camiones cisterna que están repartiendo agua a las millares de familias afectadas por el desastre.
Los servicios de emergencia reafirmaron el viernes que restaurar los servicios de agua en las zonas más golpeadas por las inundaciones podría tomar dos semanas.
Lanzaron asimismo nuevas advertencias a la población damnificada respecto a los riesgos de enfermedades contagiosas y brotes epidémicos, como el cólera, debido a la contaminación de las aguas estancadas.
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