Una nueva depresión tropical se formó el martes cerca de las islas de Cabo Verde, en la costa de Africa, mientras la tormenta Hanna causaba lluvias en las Bahamas e Ike se dirigía al oeste, con lo cual la actividad de tormentas del Atlántico llegaba a un ritmo frenético.
Los nuevos ciclones tropicales amenazaron vastas áreas, desde Carolina del Sur en Estados Unidos hasta las islas del Caribe.
La última serie de tormentas comprueba el pronóstico que predecía una temporada más activa de lo normal y preocupaba a los productores de petróleo y gas estadounidenses en el Golfo de México, a millones de personas que viven en el Caribe y las costas de Estados Unidos y a campesinos que temen inundaciones.
El Gobierno estadounidense pronosticó que se formarán entre 14 y 18 tormentas tropicales durante la temporada de seis meses que comenzó el 1 de junio, mientras el promedio histórico es de 10.
La nueva depresión tropical del martes fue la número 10, formada antes del punto máximo estadístico de la temporada, el 10 de septiembre.
A la mañana, el huracán Hanna se había debilitado al grado de tormenta tropical mientras se arremolinaba cerca de la isla Gran Inagua, pero el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (CNH) pronosticó que el debilitamiento sería fugaz.
Con vientos de 70 millas por hora (110 kph), Hanna quedó justo por debajo de la Categoría 1 de huracán según la escala de cinco etapas de Saffir-Simpson, que mide la intensidad de las tormentas.
Su débil movimiento, sin embargo, provocaba lluvias torrenciales en el sudeste de las Bahamas y las Islas Turcas y Caicos.
"A pesar de que se esperan pocos cambios en la intensidad durante las próximas 24 horas, Hanna podría recuperar fuerza de huracán hoy, más tarde o mañana", dijo el CNH de Miami.