Brasil, el mayor productor mundial de etanol fabricado a partir de caña de azúcar, ya desarrolló la tecnología para elaborar el combustible vegetal a partir del bagazo de la caña y está interesado en producirlo con otras fuentes más baratas y que son consideradas desechos.
Para ello contará con el Centro de Ciencia y Tecnología del Biotenalo (CTBE), un organismo de investigación vinculado al Ministerio de Ciencia y Tecnología y que está siendo construido en la ciudad de Campinas.
El centro y su respectivo laboratorio, para los que ya fueron aprobados recursos por 69 millones de reales (unos 43,1 millones de dólares), podrá comenzar a operar en junio próximo, según el físico Marco Aurelio Pinheiro Lima, uno de los responsables por el proyecto.
Ahora el etanol se extrae de la caña de azúcar en Brasil, del maíz en Estados Unidos y de la remolacha en Europa, mientras que el de celulosa, con mayor eficiencia energética, podrá producirse en base a cualquier vegetal.
El Ministério de Ciencia y Tecnologia de Brasil destinó 69 millones de reales (USD 43 millones al cambio del día) para levantar el CTBE y se espera que esté pronto en junio de 2009.
Se espera que en 2010 entre en operaciones una planta piloto para producir etanol de celulosa, según los participantes de la reunión de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC) que se celebró en Campinas desde el domingo pasado hasta este viernes.
"Nuestra misión será producir etanol de segunda generación, y será necesario desarrollar una tecnología económicamente viable para extraer el alcohol de la biomasa de la caña", explicó Marco Aurelio Pinheiro Lima, del Instituto de Física de la Unicamp (Universidad de Campinas) y futuro director del CTBE.