Estas conclusiones se desprenden del estudio de Price Waterhouse Coopers (PwC) realizado entre más de un centenar de compañías de todo el mundo, que además señala que la principal motivación para que las grandes compañías energéticas aborden procesos de compra son el logro de economías de escala, la captación de nuevos profesionales para adquirir mejores conocimientos y la ampliación de la base de clientes.
Otro de los aspectos destacados del informe es que el cambio climático ha entrado en la agenda de las compañías mundiales y que por primera vez en los nueve años en los que PwC lleva haciendo este informe la sostenibilidad se ha convertido en la máxima prioridad para los altos directivos.
La mayoría de las empresas encuestadas prevé que la energía eólica y nuclear representará una parte creciente de la producción eléctrica de sus mercados de aquí a 2012. Un 48% de los encuestados apuesta por la energía eólica y un 45% por la energía nuclear, 26 puntos más que en 2006.
Los directivos encuestados se muestran optimistas sobre el impacto de la energía nuclear en los próximos años, a pesar del tiempo que lleva construir y poner en marcha nuevas centrales nucleares. La energía nuclear se valora por encima de la renovable a nivel global, a pesar de que gran parte de esta última se encuentra en proceso de desarrollo.
En cuanto a la percepción de los cambios en el sector en Europa, las áreas de producción y suministro energético en las que las compañías esperan una mayor traslación de los avances tecnológicos en la próxima década son los parques eólicos y las plantas de gas.
El incremento del uso de este tipo de energía es compatible con el espíritu del Protocolo de Kyoto firmado a fines de los años 90 por algunos de los principales países del mundo.