Los hallazgos tuvieron lugar como consecuencia de varias inmersiones a la Reserva Marina de Huon, en Tasmania (Australia), en noviembre de 2006 y abril de 2007.
La mayoría de los ejemplares extraídos viven en torno a montañas submarinas, equivalentes a las selvas tropicales terrestres debido a su enorme biodiversidad.
Esto hizo que la zona se convirtiera en la Reserva de Montañas Marinas de Tasmania en 1999, tras conocerse el gran poder destructivo de la pesca de arraste, que consiste en "peinar" todo el lecho marino para recoger algunos animales comercialmente valiosos y llevarse por delante toda la flora y fauna del fondo.
Las expediciones, realizadas por la Organización de Investigación Industrial y Científica de la Commonwealth (CSIRO, por sus siglas en inglés), de Australia, culminaron con la obtención de 418 especies de invertebrados de estas montañas submarinas y de las aguas profundas adyacentes.
Lo que más llamó la atención de los biólogos marinos fue la abundancia de moluscos; algo totalmente "sorprendente" y que requerirá, según ellos, reescribir la historia de este tipo de fauna.
Las expediciones sirvieron para desvelar también la existencia de nuevas montañas submarinas. Estos relieves son remanentes de volcanes extintos que se levantan hasta unos 200 a 500 metros de altitud desde el lecho marino.
Las montañas submarinas suelen ser el hábitat preferido de corales y esponjas al quedar protegidos de las corrientes oceánicas.
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