Según explicó el especialista Péter Adamkó, la gran sala termal tiene una altura de entre 20 y 25 metros de altura y forma de cúpula. Las paredes de la sala se encuentran cubiertas por cristales de calcio, mientras que el lago subterráneo es de 9 metros de profundidad y contiene agua a una temperatura de 27 grados.
El hallazgo causó sensación, ya que hasta el momento ninguna capital del mundo poseía un lago subterráneo de agua caliente de tales dimensiones. Los especialistas resaltaron que, por el momento, no es accesible para la visita de turistas.
Zsolt Láng, alcalde del distrito donde se encuentra la gruta, en la parte de Buda de la capital, dijo que harán todo lo posible para que la UNESCO declare la gruta como patrimonio mundial lo antes posible, y el Ministerio Medio Ambiente prometió fondos para su conservación.
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