Reivindicar el cielo oscuro e introducir al público en los misterios y los hallazgos estelares es el objetivo del año que acaba de comenzar y ha sido bautizado como el Año Internacional de la Astronomía (AIA).
Durante 12 meses, las citas con las estrellas se repetirán en diferentes escenarios y con distintos instrumentos en todo el mundo, bajo el auspicio de la Unión Astronómica Internacional, que ya ha fijado un extenso calendario de actividades.
Hacen justo 400 años que el ser humano, gracias a Galileo Galilei, se acercó a lo que había fuera con el primer telescopio de la historia. La Unesco y la ONU no dudaron en apoyar la propuesta del AIA.
En España, donde quedan algunos de los pocos espacios de Europa desde los que observar el cielo, la concienciación sobre la contaminación lumínica y la de las ondas electromagnéticas (la radioastronomía sufre los efectos de los móviles, los GPS y los satélites), será precisamente uno de los objetivos para el nuevo año.
Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico español y miembro de la comisión organizadora de los eventos, considera que recuperar el cielo oscuro es una prioridad. "Hay muchos niños que nunca han disfrutado de la Vía Láctea porque donde viven no se ven estrellas. Luces y ondas son un escudo que aísla a la Tierra del Universo. Pero no se trata sólo del placer de disfrutar de las galaxias, sino que se impide la observación profesional. Por ello es importante reservar oasis de cielo oscuro".
La Astronomía nos ayuda a saber de dónde venimos, adonde vamos y si estamos solos o no en el Universo, además, de contribuir a los avances tecnológicos. Serán muchas las propuestas para encontrarse con el espacio exterior que se han convocado en 2009 en más de 130 países
|
 |