Pekín está movilizando a unos 30.000 soldados más, que se sumarán a los 50.000 desplegados para tratar de rescatar a las 26.000 personas aún atrapadas bajo los escombros de edificios, viviendas y escuelas.
Según fuentes de la embajada china en Washington, citadas por la cadena CNN, más de 4,3 millones de casas han colapsado o presentan daños irreparables tras el seísmo 7,9 grados.
Por su parte, el gobernante Partido Comunista ha pedido a sus funcionarios que "aseguren la estabilidad social", después de que el desastre desatara una serie de rumores acerca de vertidos químicos, temores de presas a punto de estallar y escenas de desesperación colectiva. De hecho, la agencia Xinhua, ha dicho que una inspección a una de las presas de Sichuan, que se temía tuviera grietas "extremadamente peligrosas", ha revelado que está segura y sin daños".
Centenares de helicópteros han llegado a las zonas más afectadas y han lanzado toneladas de alimentos y medicinas. El Ministerio de Exteriores chino ha dicho que los artículos más necesitados son colchas, tiendas, alimentos, teléfonos de satélite y excavadoras. También son bienvenidos material para vendajes, antibióticos y tablillas, así como equipos más sofisticados como ventiladores y máquinas de diálisis renal.
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