El movimiento telúrico que hace siete días sumió a la región suroeste de China en una catástrofe natural sigue provocando serias dificultades entre los que siguen sepultados entre los escombros y los socorristas que buscan colaborar con las tareas de rescate. Efectivamente, según informó Xinhua, la agencia oficial de noticias china, alrededor de 200 trabajadores quedaron enterrados bajo un alud mientras ayudaban en la reparación de las rutas en la provincia de Sichuan.
Hay serias posibilidades de que los peores pronósticos se cumplan en China. Fuentes en el gobierno informaron que desde Pekín se espera que la cifra de muertos continúe multiplicándose en las horas por venir. El último balance oficial brindado el día de ayer indicaba que los fallecidos ya eran más de 32.000. Sin embargo, ahora se admite el doble de personas sepultadas o desaparecidas, a una semana del sismo de magnitud 8 en la escala Richter. Informaciones más recientes establecen que las víctimas fatales suman 39.000, aunque se podría alcanzar las 71.000, si se suman los sepultados y desaparecidos. Los heridos llegan hasta 245.108.
Conmoción nacional
El caos continúa siendo el paisaje del país en el primer día de los tres de luto decretados por el gobierno. La RPCh suspendió los espectáculos públicos y las banderas permanecen a media asta, mientras miles de personas continúan viajando a la zona de desastre para buscar a sus familiares y ver con sus propios ojos el daño sufrido. Las pérdidas económicas directas por el sismo superan los 6.000 millones de euros, según un comunicado oficial.
Alrededor de 4,8 millones de personas se quedaron sin hogar y permanecen hacinados en campamentos, al tiempo que varios equipos de especialistas extranjeros trabajan en las labores de rescate. En un principio, Pekín se había mostrado renuente a aceptar ayuda extranjera, pero la magnitud del desastre obligó al gobierno a recibir apoyo de fuera por primera vez en una catástrofe natural.
En las últimas horas, las autoridades chinas aceptaron la entrada de lotes de medicamentos desde el exterior. La Organización Mundial de la Salud advirtió que las masificadas condiciones de los desplazados puede ser fuente de epidemias. También persiste el miedo a nuevos temblores que puedan reventar los embalses o dañar las instalaciones nucleares de Sichuan.
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