En un comunicado, el comisario europeo de Ayuda al Desarrollo, Louis Michel, explicó que, dado el aumento de catástrofes asociadas al proceso de cambio climático, este tipo de asistencia es esencial para salvar vidas en las zonas de riesgo.
En concreto, Bruselas dedicará 10 millones de euros a proyectos en Centroamérica (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá); 10 millones al sureste asiático (Camboya, Indonesia, Laos, Filipinas, Timor Oriental y Vietnam, así como Birmania y Tailandia a través de iniciativas regionales) y 7,325 millones a Asia Central (Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán).
Las tres regiones escogidas son especialmente proclives a catástrofes como terremotos, huracanes y ciclones, tormentas tropicales, inundaciones y corrimientos de tierra, sequías y erupciones volcánicas.
Bruselas incidió en que, durante las recientes inundaciones en Vietnam y Filipinas, el huracán Félix en Nicaragua y el terremoto de Kirguizistán, las comunidades y autoridades locales que habían participado en proyectos comunitarios para la prevención de fenómenos naturales reaccionaron con más rapidez y fueron evacuadas de manera mucho más organizada.
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