El cambio climático afecta a la producción de alimentos en las regiones más pobres del mundo y Ecuador no es la excepción. Por eso, los productores saben que deben aprender a convivir con esas alteraciones del clima para evitar nuevas pérdidas. Ese es el mensaje que dieron expertos en climatología en el reciente foro Impacto climático en la seguridad alimentaria.
El evento fue organizado en Babahoyo por la Municipalidad local y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
El coordinador del Sistema de Información Geográfica (Sigagro) del Ministerio de Agricultura, Hernán Velásquez, asegura que la situación se agravó con la crisis financiera mundial.
“Los precios de los alimentos se incrementaron en 52% entre el 2007 y el 2008. Además, el costo de los fertilizantes se ha duplicado”. Por ejemplo, China, uno de los mayores exportadores de abonos, incrementó los impuestos de exportación de los mismos.
Agrega que en la producción de biocombustibles se está utilizando entre el 10% y el 18% de la producción mundial de alimentos, que pudiera ser utilizada para el consumo mundial.
A su vez, Carlos Gutiérrez, técnico del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), señala que el efecto invernadero está intensificando fenómenos naturales como El Niño, La Niña, las sequías...
Cita como ejemplo que el invierno en el Litoral ya no empieza en diciembre, sino que se atrasa. Lo que llovía en seis meses ahora llueve en tres.
En medio de esto hay buenas noticias. Rodney Martínez, coordinador científico del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño, anota que el país ya tiene tecnología moderna para pronosticar los impactos del clima.
Atribuye ese logro al proyecto Información climática aplicada a la gestión del riesgo agrícola en Chile, Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela y Ecuador. Estos países andinos tienen como objetivo común reducir los impactos socioeconómicos causados por el cambio climático sobre la actividad agrícola en la región.
Los servicios meteorológicos de los seis países han integrado una sola base regional de datos climáticos que se recogen en 169 estaciones meteorológicas. De esa manera pueden pronosticar hasta con tres meses de anticipación las alteraciones climáticas para evitar pérdidas en la agricultura.
Las tareas para contrarrestar los efectos del cambio climático son fáciles, pero ejecutarlas es el reto. Una adecuada coordinación interinstitucional, promover la seguridad alimentaria con semillas, fertilizantes, apoyo técnico y riego.
Es necesario implementar un sistema de alerta temprana aprovechando las tecnologías del Inamhi. También impulsar la gestión del riesgo en el agro utilizando los mapas de riesgo para saber cómo, cuándo y en dónde cultivar
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