La reunión de Potsdam (cerca de Berlín), destinada a "preparar el terreno" a la cumbre del G8 de Heiligendamm (norte de Alemania) del 6 al 8 de junio, permitió constatar la emergencia de un "consenso más allá de nuestras esperanzas", afirmó el ministro alemán de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel, en conferencia de prensa junto al presidente de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático (UNFCC), Yvo de Boer.
"Está por emerger un consenso político, un consenso sobre la urgencia de la situación y la necesidad de movilizar todos los instrumentos posibles" para luchar contra el cambio climático, subrayó de Boer.
México "apoyará las iniciativas" que en la lucha contra el cambio climático y en los esfuerzos por frenar la destrucción de la biodiversidad "permitan pasar a la acción, con base en las condiciones de cada país y en estrecha coordinación entre todas las naciones", dijo el secretario de Medio Ambiente mexicano, Juan Rafael Elvira Quesada.
Brasil y México acordaron este sábado en Potsdam "entablar alianzas estratégicas" en la lucha contra el calentamiento climático y la destrucción de la biodiversidad, y "afinar la lógica económica dentro de un proceso que afecta a gigantescos intereses económicos", dijo por su parte el jefe de la delegación brasileña, André Correa do Lago, experto en clima de Itamaraty.
Pero la cita se vio ensombrecida por el rechazo de Estados Unidos de dos de los seis puntos de una estrategia de protección del clima sobre la que los otros participantes estaban de acuerdo.
El representante estadounidense, Stephen L. Johnson, cuyo país es responsable de un 25% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, rehusó reconocer la "responsabilidad de los países industrializados" para poner en marcha instrumentos financieros destinados a ayudar a los países en desarrollo para proteger su medio ambiente y en particular sus bosques tropicales.
"Lo lamentamos", pero "no pienso que esta posición sea a la larga sostenible", declaró el ministro alemán, cuyo país preside el G8 durante todo este año y la Unión Europea (UE) en el primer semestre.
A excepción de Estados Unidos, los ministros del G8, así como los de Brasil, México, China, India y Sudáfrica, reconocieron "que el cambio climático actual es irreversible" y aceptaron "la responsabilidad de los países industrializados", que deben "tomar medidas y desarrollar instrumentos financieros para frenar las consecuencias devastadoras en los países en desarrollo", declaró Gabriel.
La deforestación, responsable del 20% del CO2 en la atmósfera, es una de las mayores consecuencias de la industrialización de los últimos 150 años en los países ricos.
"Las inquietudes que emergen durante los debates sobre la protección del clima son casi siempre de orden económico", subrayó Gabriel.
Será difícil conseguir el apoyo de los países en desarrollo "si no creamos al mismo tiempo los instrumentos para sostener su desarrollo", destacó el ministro alemán.
Sin países emergentes como China e India, cuyas emisiones de CO2 sobrepasarán a las de Estados Unidos en 2015, la lucha contra el calentamiento climático está perdida de antemano.