Cada paso dado por la industria del automóvil en esta dirección es de gran importancia, pero el avance presentado por el fabricante bávaro BMW, tiene el valor añadido de acelerar la llegada del hidrógeno y de hacer verosímil su utilización independientemente del desarrollo de la pila de combustible.
Las emisiones cero de una pila de carburante alimentada por hidrógeno para generar la electricidad que ha de hacer funcionar los motores eléctricos que moverán los coches del futuro, pueden alcanzarse con los motores de combustión interna actuales que usan gasolina, gasóleo, alcoholes o biocombustibles.
Hydrogen 7 es el nombre dado al primer turismo del mundo lanzado al mercado, aunque es cierto que ya hay alguna pequeña flota de vehículos movidos por pila de combustible, aunque únicamente como laboratorios de desarrollo y puesta a punto experimental, para una comercialización a partir del año 2010, según la previsiones más optimistas.
El BMW Hydrogen 7 ha sido presentado en primicia en Berlín a los medios de comunicación internacionales y ha sido conducido y repostado por los propios periodistas en una de las primeras estaciones europeas de hidrógeno abiertas al público, en alianza con la petrolera Total. Conducir el Hidrogen 7 produce las mismas sensaciones que uno de gasolina y hacer el repostaje es aún más sencillo y limpio que hacerlo con gasolina, a pesar de que por la manguera el hidrógeno fluye a 253 grados bajo cero.
La tecnología del hidrógeno, precisamente, está pendiente de dos socios vitales para su desarrollo, el de las empresas que garanticen la producción y distribución del combustible y el de las administración públicas, a las que se reclaman incentivos y, sobre todo, la redacción de las normas que permitan un entendimiento entre los distintos actores de la economía del hidrógeno. Este papel, según se desprende de las explicaciones de BMW, está siendo protagonizado en este momentos por los constructores de automóviles, con acuerdos de colaboración específicos, que han hecho posible el entendimiento técnico entre General Motors, Honda y la propia BMW, y algunas compañías especializadas en gases como Linde, Air Liquide y Air Products.
Hydrogen7 demuestra que la implantación del hidrógeno puede materializarse en un periodo muy corto de tiempo y que el reto está en la producción e infraestructura de distribución del hidrógeno, el elemento más frecuente del universo.
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