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Los representantes de Reino Unido y de California ratificaron su compromiso durante un evento celebrado en el puerto de Long Beach con el que desarrollarán programas para reducir el bióxido de carbono y otras acciones contra el calentamiento. 
También se trata del primer acuerdo de este tipo entre el Reino Unido y un estado federal de Estados Unidos. El compromiso fue respaldado por presidentes de empresas como John Brown, de British Petroleum; Richard Branson, de Virgin Airlines, y compañías Virgin Group, Anthony Pratt, chairman de Pratt Industries y representantes de Edison International and Pacific Gas & Electric.
El ambicioso proyecto, inspirado por la Unión Europea y también estudiado por Canadá, se basa en poner un precio a la contaminación de dióxido de carbono, producida por la utilización de combustibles fósiles como el carbón o el petróleo. El sistema aspira a forjar un sistema de límites efectivos y recompensas para fomentar tecnologías verdes. Para el Estado de California el gobernador Schwarzenegger aspira a una reducción del 25 por ciento para el 2020.
"California no esperará a que el Gobierno federal tome medidas contra el calentamiento global", aseguró Schwarzenegger en un comunicado previo al anuncio.
El presidente estadounidense, George W. Bush, ha resistido los intentos del primer ministro británico de convertir la reducción de las emisiones en una prioridad de la agenda política internacional.
Estados Unidos es uno de las pocas naciones industrializadas que no ha firmado el tratado de Kyoto (Japón), acuerdo internacional para el control de las emisiones de dióxido de carbono, a pesar de ser responsable de una cuarta parte de las emisiones que contribuyen al calentamiento global.
En el caso de California, el estado es el duodécimo en la lista de los principales emisores de gases que atrapan el calor y contribuyen al calentamiento del planeta. Como reiteró Blair en el anuncio, el calentamiento global es a largo plazo "el mayor problema" al que se enfrenta la humanidad.
El nuevo acuerdo traza las bases para un mercado "transatlántico" en emisiones de dióxido de carbono que pueda ayudar a California a recortar su contaminación. El acuerdo insta a los dos partes a colaborar en la investigación de nuevas tecnologías que ayuden a disminuir las emisiones así como a una mayor comunicación entre ambas comunidades científicas.
"La gente siempre dice que no puedes estar a favor de la industria y de la ecología pero están equivocados", insistió Schwarzenegger.
Esta posición es contraria a la de actual administración estadounidense que asegura que aplicar un recorte en las emisiones costaría a la economía del país cinco millones de puestos de trabajo. Al frente de lo que podría ser la sexta economía del mundo, en los últimos meses el republicano Schwarzenegger ha buscado distanciar su imagen de Bush ahora que el presidente estadounidense tiene sus más bajos niveles de popularidad y el ex actor está abocado a la reelección como gobernador.
Para Blair, su primera visita a California puede estar relacionada con la búsqueda de su próximo trabajo, asegura la prensa local.
Entre las posibilidades comentadas está un posible puesto de consejero con la firma energética BP, o como asesor del magnate de la comunicación, Robert Murdoch, con quien participó durante el fin de semana a su paso por California.
Grupos ecologistas señalaron sin embargo que el acuerdo entre el Reino Unido y California es poco más que un gesto simbólico para ambas partes.
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