En España se utilizan 5 millones de toneladas por año y solo se llega a reciclar 700.000 toneladas, según datos del Instituto Tecnológico de Platico ( AIMPAS). Una posible solución para acabar con los residuos plásticos son los denominados plásticos biodegradables. La ISO (International Standard Organization) los define como aquellos plásticos que se degradan por la acción de microorganismos (bacterias, hongos y algas). Sus orígenes se remontan a 1926 cuando científicos del instituto Pasteur de Francia innovaron en producir poliéster a partir de la bacteria Bacillus megaterium. Sin embargo, su auge fue recién en 1973 cuando estalló la crisis del petróleo. Ahora, los científicos intentan resurgir la industria del plástico biodegradable argumentando que es “un plástico de origen natural producido por un organismo vivo y con carácter biodegradable, sintetizado a partir de fuentes de energía renovables, por lo que apenas produce contaminación”. Aunque María Auxiliadora Prieto, científica titular del departamento de Microbiología Molecular del Centro de Investigaciones Biológicas, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), explica que desde el punto de vista biotecnológico, dice que no debe confundirse los términos “degradable” y “biodegradable”, por lo que promueve un compromiso ambiental de la industria, en la que los productos se certifiquen. Algunos de los productos en que se intenta implementar son Envases biodegradables para los alimentos del supermercado, CDs ecológicos, juguetes naturales o incluso tornillos para cirugía de huesos.
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