La puesta en marcha de la nueva temporada, que se extenderá hasta octubre, coincide con el regreso del país, tras más de dos décadas de ausencia, a la Comisión Ballenera Internacional.
El lanzamiento en Montevideo fue organizado por el ministerio de Turismo en conjunto con la Organización para la Conservación de Cetáceos que organizó una salida en busca de ballenas hasta el balneario de Punta del Este, 130 kilómetros al este de la capital.
"Este es un momento clave. Uruguay ha vuelto a la Comisión Ballenera demostrando su interés en su conservación y su uso no letal", dijo a ANSA Rodrigo García, de la Organización para la Conservación de Cetáceos.
Varios ejemplares de ballenas francas se pudieron ya avistar estos días desde puntos de la costa uruguaya, precisó García, quien aseguró estar "asistiendo a la recuperación de esta especie, de las más perseguidas, en el Atlántico Sur".
En el afán de incentivar este tipo de turismo responsable y sostenible, Uruguay implementó la llamada "Ruta de la Ballena Franca", que propone sitios estratégicos de avistaje en plataformas construidas o lugares naturales para observar con más detalle a los animales.
Sitios ubicados próximos a balnearios como José Ignacio, La Paloma, Cabo Polonio y Piriápolis integran la ruta de la ballena franca, una especie que se caracteriza por ser "amistosa" y que suele frecuentar las zonas costeras.
Se estima que a nivel mundial existen más de 12 millones de turistas de avistaje de ballenas que reportan un crecimiento de 3 a 4 veces en relación con el turismo tradicional. Además de la "Ruta" de la ballena Uruguay mantiene desde 2002 una serie de estrategias destinadas a atraer este tipo de visitantes, que incluyen el "día de protección a la ballena franca" y un decreto que regula el avistaje desde embarcaciones.
El año pasado el país anunció su reingreso a la Comisión Ballenera Internacional, que conforman unas 80 naciones, y para eso canceló su deuda, que era de unos 80.000 dólares.