"No se oía ningún ruido. Era muy inquietante. Sólo tuvimos tiempo de girar hacia la derecha antes de ser arrastrados", indicó Nicolas Duquesne, desde el hospital, en la localidad alpina de Sallanches.
El alpinista francés, de 30 años, uno de los ocho supervivientes que resultaron heridos en la avalancha, dijo que tuvo que "nadar" entre la nieve para escapar a la muerte.
El incidente eleva a más de un centenar el número de personas muertas en los Alpes desde el inicio del verano (boreal).
Los desaparecidos, a los que la ministra francesa del Interior, Michèle Alliot-Marie, dio ayer por muertos, han sido localizados gracias al dispositivo de radiofrecuencias ARVA.
Sin embargo, los trabajos para recuperar los cuerpos no pueden llevarse a cabo por el peligro que supone para los equipos de socorro acceder a donde éstos se encuentran, indicó el capitán militar al frente de la operación, Régis Lavergne.