Inspirado en un proyecto que su hija presentó para una clase de ciencia en la escuela, el profesor en geofísica Klaus Lackner diseñó un árbol sintético que tiene la capacidad -al igual que las hojas de los árboles reales- de absorber dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera.
De acuerdo con la teoría de Lackner, los gases capturados por los árboles sintéticos podrían ser transportados y almacenados en la profundidad del lecho marino de manera segura y permanente.
“Igual que un árbol real, este árbol tendría una estructura para mantenerlo de pie -el equivalente a un tronco-, probablemente un pilar", le explicó a la BBC el científico.
Lackner cree que plantar miles de árboles artificiales podría ser una solución temporal al problema del cambio climático.
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