“Si no se toman medidas urgentes, la cantidad de energía utilizada para la iluminación será un 80% superior en 2030; por el contrario, si hoy utilizamos las nuevas tecnologías y técnicas de iluminación más eficientemente, la demanda energética para iluminación no sería mayor que en la actualidad”, aclaró Claude Mandil, Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, en la presentación del informe “Policies for Energy–efficient Lighting”, según la iinformación divulgada por la organización.
El informe forma parte de estudios solicitados por el G-8 para el Plan de Acción de Gleneagles de 2005, para que el organismo identifique estrategias y escenarios para alnzar un futuro energético sustentable. Este informe es el primero que analiza a nivel global la utilización de energía en iluminación e incluye un detalle sobre las políticas necesarias y tecnologías disponibles pare reducir el consumo.
Según Paul Waide, analista de AIE y uno de los autores de este informe, el 19% de la generación de energía en el mundo tiene como fin la iluminación, lo que supone más que la producción de centrales hidroeléctricas o nucleares y más o menos lo mismo de la producida por gas natural , afirmó en declaraciones a la BBC.
El CO2 producido por la generación de esta energía supone el 70% de las emisiones mundiales de vehículos de pasajeros y tres veces más que las emisiones del sector de aviación.
Las lámparas incandescentes son muy poco eficientes y sólo consiguen convertir en luz en torno al 5% de la energía que reciben. El mayor consumo procede de tubos fluorescentes; los edificios públicos y comerciales suman el 43% de la energía utilizada para iluminación y la eficiencia de estos tubos puede variar entre un 15 y un 60%.
Pero el informe señala en especial a los halógenos como el sistema de iluminación eléctrica menos eficiente, ya que añaden una gran cantidad de calor a las habitaciones, lo que puede empujar a utilizar el aire acondicionado.
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