Ministros de Medio Ambiente, ecologistas, científicos y expertos de todo el continente participan en la conferencia sobre cambios climáticos.
Los delegados concordaron en que se impone adoptar suficientes proyectos a nivel nacional, subregional y regional con la debida calidad para poder exigir responsabilidades a los socios capitalistas respecto a ese fenómeno.
El presidente de Argelia, Abdelazíz Bouteflika, afirmó que solucionar los desajustes climáticos por el crecimiento del efecto invernadero 'es el más grande desafío de la primera mitad del siglo XXI' y 'está en el centro de la actividad humana al poner en entredicho el modelo de desarrollo económico imperante hasta ahora'.
'Por primera vez la especie humana, en tanto especie y no conjunto de naciones yuxtapuestas, afronta sus responsabilidades respecto al planeta, su propia supervivencia y el futuro de las venideras generaciones'.
África, subrayó, es el continente más afectado y más vulnerable al cambio climático y, paradójicamente, no ha contribuido a ese problema porque apenas es responsable del 3,5 por ciento de emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
Con sus recursos forestales, que representan el 17 por ciento del patrimonio mundial, el llamado continente negro constituye de hecho un pozo limpio.
Sin embargo, alertó que el agravamiento de las amenazas globales sobre el ambiente y en particular sobre el deterioro del clima debe incitar a mejorar la gobernabilidad internacional en la materia.
“El mejoramiento de la toma de decisiones necesitará del mejoramiento de la coordinación y la profundización del diálogo en aras de una mejor gestión de los bienes ambientales comunes, a los niveles regional e internacional”, puntualizó Bouteflika.
Recordó que África adoptó la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto, que contienen exigentes disposiciones legales para los países desarrollados en cuanto a la reducción de la emisión del gas de efecto invernadero.
“Los intereses a corto plazo y la insuficiente conciencia sobre la urgencia de actuar, hacen que aún prevalezca el egoísmo de un grupo de países en detrimento de una verdadera solidaridad a escala mundial en beneficio del planeta y de las generaciones futuras”, lamentó.
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