Su estudio conjunto descubrió que las reglas de comercio internacional tienen un margen móvil para permitir a los países de imponer impuestos fronterizos y aranceles para proteger al medio ambiente, o para penalizar bienes producidos en áreas con restricciones climáticas menos rigurosas.
“Hay un margen bajo las reglas de la OMC para tratar el cambio climático a un nivel racional”, informan, con la advertencia de que la aceptación de estas medidas “dependerá en gran parte de cómo estén diseñadas estas políticas y de las condiciones específicas para su implementación”.
Ministros de Comercio de Estados Unidos, la Unión Europea, India, Brasil, y otros países instaron esta semana a otro impulso para poner fin a las negociaciones en la ronda de Doha, que comenzó en 2001 y está estancada desde el año pasado.
Se espera que un acuerdo de derribar subsidios, aranceles y otras barreras comerciales dé un impulso a los flujos de comercio que cayeron con fuerza, en línea con la desaceleración económica mundial.
Aunque sumar más envíos podría conducir a una mayor contaminación emitida desde los aviones, barcos y camiones, el reporte de la OMC y la PNUMA dijo que liberalizar el comercio también permitiría que la tecnología “verde” fuera más accesible a más consumidores, lo que lograría disminuir las emisiones de carbono en todo el mundo.