Una de las trayectoria más coherentes, trabajadas y merecidamente reputadas de la escena mundial viene a dar una nueva entrega de sus canciones a todos sus seguidores; canciones que de nuevo vuelven a ser un perfecto ejemplo de la comunión fondo-forma, para una banda que vuelve a demostrar que es capaz de apropiarse de cualquier idea con una naturalidad increíble; todo cabe en el estilo Travis porque todo lo asimilan al segundo.
Han pasado ya muchos años desde su debut con “Good Feeling”. Después llegó aquel tremendo “The man who”, el disco que merecía cerrar la década de los noventa; una colección de diez canciones impecables que mostraban la mejor cara de lo que fue el sonido de una época gloriosa para el pop británico. Aquel punteo en “As you are” fue capaz de estremecer a muchos miembros de una generación más que el (mal) sexo o las (malas) drogas. Al poco tiempo, y siguiendo esa estela de ambientes opresivos a la vez que cálidos, en el punto exacto entre Radiohead y Oasis, nos llegaba “The invisible band”. Tras este trabajo más de dos años de silencio hasta que llegó “12 memories”, un disco que mostraba una banda marcada por un contexto histórico muy concreto, que le hizo virar, no sin cierto éxito, hacia un rock más social y, por ende, más crudo. El pasado año recibíamos “Singles”, un absurdo compromiso contractual en forma de recopilatorio innecesario. Ahora este “The boy with no name” vuelve a dulcificar hasta el máximo grado la sonoridad de los de Glasgow.
Como el tranquilo fluir de los arroyos de su Escocia natal el cuarteto ha optado para esta ocasión por una candidez raramente rota en cada una de las 12 (11+1) pistas de su nuevo largo. Sólo “Selfish jeans” y su batería directamente tomada de los Stooges acelera el paso en un disco que supone una respuesta desde la melancolía a su sobredosis de denuncia social. Ya hemos conocido dos singles: “Big Chair” y “My eyes”, ninguno de los dos engancha especialmente; pero resumen perfectamente lo que es este disco, una buena ración de sensibilidad no sensiblera, que ni cansa ni se viene abajo en ningún momento; un trabajo totalmente compacto gracias a las ganas de una banda que quiere demostrar lo grande que es, y al acierto en la producción de un Nigel Godrich del que ya poco más se puede decir. Son mucho mejores que Coldplay, infinitamente superiores a Keane, incomparables respecto a Embrace o Athlete. Son tan buenos que uno sólo puede atesorarlos dentro de sí, y si el resto del mundo no lo entiende, allá ellos.
Lista de canciones The boy with no name:
1. 3 Times And You Lose
2. Selfish Jean
3. Closer
4. Big Chair
5. Battleships
6. Eyes Wide Open
7. My Eyes
8. One Night
9. Under The Moonlight
10. Out In Space
11. Colder
12. New Amsterdam
(Fuente: Daniel Illana, elojocritico.net)