Robert Pattinson, el vampiro más deseado por las adolescentes, confesó en declaraciones a la prensa que es un “maniaco depresivo” y que su higiene personal es de dudoso buen gusto, a punto tal de asegurar que cualquiera de sus fanáticas “perdería toda la ilusión” con tan sólo sentarse a su lado cinco minutos.
“He llegado al punto en el que no puedo soportar el aire a mi alrededor. Mi higiene personal es vergonzosa. Realmente tengo poca ropa que me guste y como estoy viajando todo el tiempo, no puedo comprarme algo más”, dijo el artista, y agregó: “estos pantalones los llevo puestos desde hace unos cuantos días”.
Probablemente con estos dichos Pattinson busque liberarse un poco del constante acoso de sus fans. “Solía ser romántico pero la actuación ha arruinado mis técnicas de seducción. Analizas demasiado todo: cómo que si dices una cosa le gustará a alguna persona y si dices otras, no…”, dijo.
Por estas horas, Robert se encuentra junto al director Chris Weitz y a sus compañeros Kristen Stewart y Taylor Lautner en Madrid, donde están promocionando New Moon (Luna Nueva), la segunda parte de “Crepúsculo”.