En cada uno de sus álbumes, los Primal Scream se mueven en direcciones bien marcadas. Pueden pelar discos experimentales y al mismo tiempo clásicos instantáneos, como Screamadelica y XTRMNTR. También pueden coquetear con el rock & roll marca Stones/Faces con resultados dispares, pero con hits imbatibles ( Primal Scream e "Ivy Ivy Ivy", Riot City Blues y "Country Girl"). Y pueden volcarse a un sonido deudor del techno rock, el kraut o incluso el dub ( Vanishing Point, Evil Heat, Echo Dek ), siempre con un marcado espíritu punk. Beautiful Future rompe un poco con esta norma.
Si bien a primera escucha entraría en el terreno electrónico, Beautiful Future es el CD más pop de los escoceses. Mucho tiene que ver la elección de los productores (Paul Epworth, colaborador de The Rapture, y Björn Yttling, de Peter, Björn and John) y las voces femeninas invitadas (la gran Linda Thompson y Lovefoxxx de Cansei de Ser Sexy). En esos duetos, Bobby Gillespie canta como un corner euro-disco y profundiza el registro que había logrado con Kate Moss en "Some Velvet Morning". También hay espacio para el rock anfetamínico ("Can’t Go Back") y un blues del siglo XXI ("Necro Hex Blues", con Josh Homme en guitarra).
Después de tantos años de drogas, alcohol y cigarrillos, en Beautiful Future los Primal Scream encarnan a un grupo de hombres ya entrados en sus 40, en una discoteca, levemente intoxicados, mirando el panorama desde la barra. Una forma inteligente de crecimiento, sin perder la rabia.
Por Pablo Strozza para Rolling Stone
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