'Es un culebrón. Me interesa la manera en que quiere cambiar Francia, pero no es posible olvidar el lado folletinesco de su vida amorosa' dijo Zenovich.
Durante la campaña presidencial, Nicolas y Cécilia se separaron y se reconciliaron para luego, tras la victoria electoral y utilizar a Cécilia como diplomática para obtener del coronel Gadaffi la liberación de las enfermeras búlgaras, proceder a un divorcio-exprés.
Luego vino la boda con Carla, "Carlita" como él la llama, antigua modelo reconvertida en cantante. Y por primera vez, la mujer del presidente alterna la promoción de su último disco con ir a recibir al Papa al aeropuerto. En cualquier caso el desparpajo de nuevo rico -fotos en yates, enormes relojes, cadenas de oro, hoteles de superlujo- que caracterizó la época Cécilia ha dado paso -bajo el influjo de Carla y de sus consejeros de imagen- a una presidencia menos ostentosa.
A pesar de ello Sarkozy no deja de ser protagonista, ya sea destituyendo al prefecto que no protege en Córcega con suficiente celo la mansión de un amigo actor, ya sea logrando que su hijo Jean, de 23 años, se case con una multimillonaria al tiempo que retoma el feudo municipal de su papá. Una República hereditaria.
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