Lindsay Lohan dejó finalmente el centro de rehabilitación Promises, en Malibú, donde estuvo unas seis semanas internada, pero completará el tratamiento de manera ambulante, llevando un “detector de alcohol”, en su tobillo.
De acuerdo a lo que informó la revista People, la actriz dejó el hospicio y decidió llevar puesto en su tobillo este dispositivo “para que no haya dudas de su
sobriedad si decide salir a bailar o a cenar en un sitio donde sirven alcohol'', explicó su publicista, Leslie Sloane Zelnik.
“Lindsay está trabajando duro y todos la estamos apoyando”, agregó Zelnik, que además explicó que el programa incluye ir a reuniones de Alcohólicos Anónimos, realizarse pruebas de sobriedad todos los días y recibir terapia.
El tratamiento de Lohan para dejar su adicción al alcohol y las drogas, había comenzado en marzo, y fue interrumpido en varias oportunidades. La agitada vida nocturna que viene experimentando en los últimos años, sería la principal causa de sus problemas que, ahora, según dice su entorno, está comenzando a solucionar.