La relación entre Lindsay Lohan y su padre nunca fue demasiado buena, y ellos no se molestaron por ocultarlo a los medios. Ambos se han dedicaron duras palabras a través de los periodistas y parecía que nunca iban a ser capaces de superar sus problemas.
Pero finalmente ocurrió algo que, aunque negativo, hizo que se reconciliaran.
Michael Lohan sufrió un pequeño infarto esta semana, y aunque no fue grave, su hija no dudó en ponerse en contacto con él para conocer su estado de salud.
"Lindsay me mandó un mensaje al móvil que decía: 'Dios, espero que estés bien'", declaró Michael, según informa 'Showbiz Spy'. "Mis otros hijos también se han puesto en contacto conmigo".
Ahora que la relación con su hija parece estar mejorando, Michael se siente más fuerte para afrontar sus problemas de salud, y afirma que aún le queda mucho por vivir: "He pasado mucho en mi vida, la cárcel, varios juicios, incluso salté con un Ferrari sobre un acantilado; así que va tener que ser algo más fuerte lo que acabe conmigo".
Aún así, todavía tiene que vigilar su recuperación para evitar una recaída: "Los cirujanos esperan que mejore, pero si no, tendrá que someterse a una operación de by-pass inmediatamente".