“Canto sobre el amor, Dios, la paz, mi vida... Pero ahora creo que esta llamada a la revolución es mayor, porque el mundo está mucho peor que hace 20 años”, dijo Kravitz en Madrid, ante los medios de comunicación.
Preguntado sobre su admiración por la figura de Jesús, Kravitz contestaba ante las cámaras de televisión: “Lo llevo grabado en mi espalda, mi corazón pertenece a Jesucristo”.
“Es momento para que aquellos que creemos en el amor, en Dios y en todas esas cosas hagamos algo. Usemos nuestra fuerza. Porque el ‘lado oscuro’ se mueve muy rápido”, añadía, en referencia al contenido de ese último disco publicado, Es la hora de la revolución del amor.
“Son los pequeños pasos los que hacen que el mundo mejore”, fueron otras palabras del artista en su paso por Europa.