Junto con Jorge Drexler, y más acá en el tiempo con No Te Va Gustar, La Vela Puerca es punta de lanza de una renovación que en la escena musical uruguaya lleva ya casi una década. Curiosamente (o no tanto) El impulso, el nuevo disco de La Vela, comparte con alguien tan alejado estéticamente del rótulo de "rock rioplatense" como el ganador del Oscar a otras dos promesas charrúas: Juan Campodónico y Luciano Supervielle.
Ellos aparecen en los créditos de los arreglos de la mayoría de las 13 pistas de El impulso. Y esa es la primera buena noticia del nuevo material, porque más que llevar agua para sus respectivos molinos electrónicos, los dos pichones de Santaolalla se pasean con sutileza por un terreno que saben ajeno pero en el que, a fuerza de ductilidad, no resultan extraños.
Queda claro, entonces, que no se trata de un cambio de rumbo. El impulso mantiene intactas las citas a la arenga murguera uruguaya en primera y segunda voz, la protesta en clave de milonga rockera y, por supuesto, el homenaje insoslayable a Jaime Roos. De hecho, no hubiera sorprendido que su voz asomara en alguna estrofa de Clones, la diatriba contra los responsables y los dictados de la moda.
La de Sebastián Teysera, a la vez autor o coautor de casi todo el repertorio "puerco", suena afiatada al comando de canciones que buscan y encuentran metáforas adecuadas para hablar de las drogas en El "señor"; de la pobreza en Pino o del efecto del paso del tiempo en el estado de (des)ánimo en Para no verme más. Entre eso y el acierto de una lírica directa pero elaborada, las limitaciones en el repertorio de matices de Teysera pasan a un segundo o tercer plano.
En el inventario de El impulso, merecen mención especial el cello y violín de Para no verme mas, un balada en un medio tiempo no tan visitado por La Vela que discurre melancólica sobre una sutil base electrónica. También vale destacar el aporte del piano característico de Supervielle en un par de oportunidades pero más evidente en Con el destino; cierta memoria punk en Colabore y La sin razón, y el cierre del disco con Hoy tranquilo, donde más se lucen los vientos y cuerdas imaginados por los dos de Bajofondo.
Sanar posiblemente sea un punto bajo en lo musical dentro de la homogeneidad general. Si bien se recupera al final con el recitado de unos versos del Cancionero y romancero de ausencias, de Miguel Hernández, es el tema que más se regodea en arreglos de vientos fáciles como los que pueden escucharse en un disco de Callejeros. Algo que, por cierto, en la primera mitad de El impulso amenaza con restar variedad, pero que acertadamente se va diluyendo a medida que transcurre el disco.
Resumiendo, se trata de un disco sin sobresaltos y que confirma a La Vela Puerca como titán del rock sudamericano.
Lista de canciones:
1 - Frágil
2 - El Señor
3 - Su Ración
4 - Neutro
5 - Me Pierdo
6 - Clones
7 - Colabore
8 - Para No Verme Más
9 - Con El Destino
10 - Sanar
11 - Pino
12 - La Sin Razón
13 - Hoy Tranquilo
Fuente: Pablo Leites, La Voz del Interior