La banda de sonido de la película de Julien Temple sobre la vida de Joe Strummer pinta una personalidad mucho más compleja y multidimensional que la del “señor de la guerra” del punk rock, como él mismo quería ser llamado.
Podríamos dividir el álbum en dos partes: por un lado, el propio Strummer en su programa radial de la BBC World Service, presentando algunos de sus intérpretes y canciones favoritas. Estos incluyen perlas de diversas épocas y estilos, desde folk y rock & roll (Woody Guthrie, Bob Dylan, Eddie Cochran, Elvis Presley), hasta el reggae de U-Roy, pasando por la música colombiana de Andrés Landeros y la magnífica versión de “Rock the Casbah” del argelino Rachid Taha.
Por otro lado, hay temas pertenecientes a todas las etapas de la carrera de Joe, incluyendo rarezas e inéditos: los 101ers (su mítico grupo previo a Clash), música que realizó para bandas de sonido (como solista y con la banda Latino Rockabilly War, con influencias de folclore latinoamericano), y The Mescaleros, su último grupo. También, por supuesto, están los Clash: demos de “White Riot” y “I’m So Bored with the u.s.a.” muestran toda la crudeza de los primitivos punk rockers, y un tema en vivo previamente inédito, “(In the) Pouring Rain”, permite revalorizar hasta la última época de la banda.
Lista de canciones, The Future is Unwritten:
1. "White Riot," the Clash
2. "Rock the Casbah," Racid
Taha
3. "Crawfish," Elvis Presley
4. "Black Sheep Boy," Tim
Hardin
5. "Kick Out the Jams," MC5
6. "Keys to Your Heart," the
101'ers
7. "I'm So Bored With the U.S.A.,"
the Clash
8. "Natty Rebel (2006 mix),"
U-Roy
9. "Armagideon Time," the
Clash
10. "Nervous Breakdown,"
Eddie Cochran
11. "(In the) Pouring Rain,"
Clash II
12. "Filibustero," Joe
Strummer
13. "Martha Cecilia," Andres
Landeros
14. "Minuet," Ernest Ranglin
15. "Trash City," Latino
Rockabilly War
16. "Rangers Command," Woody
Guthrie
17. "Corrina, Corrina," Bob
Dylan
18. "Johnny Appleseed," Joe
Strummer
19. "To Love Somebody," Nina
Simone
20. "Willesden To Cricklewood,"
Joe Strummer & the Mescaleros
FUENTE: Claudio Kleiman para Rolling Stone