La banda estadounidense Guns N’Roses ofreció un concierto memorable ante 18 mil personas que abarrotaron el Palacio de los Deportes de esta capital, para disfrutar del “Chinese Democracy World Tour”.
Varios seguidores tuvieron presente la costumbre del líder Axl Rose, quien por lo regular inicia con retraso los conciertos y lo tomaron con filosofía, pues sobre aviso no hay engaño. Por momentos se emocionaron con las llegadas de la escuadra de México, y como si estuvieran en el estadio Azteca reclamaron con rechifla el único gol que finalmente dio el triunfo a Paraguay.
Aunque se informó con anticipación que el recital de la agrupación iniciaría a la medianoche del martes, a las 23.42 las luces se apagaron, señal de que el momento anhelado desde hace más de una década, por fin se cristalizaba en la capital mexicana.
A paso veloz, cientos de fans que aguardaban en los pasillos, escalinatas, sanitarios y zona de alimentos, ingresaron al foro para ocupar su butaca. Fue entonces cuando comenzó la verdadera fiesta ante la aparición del guitarrista Rb Finck (ex Nine Inch Nails). Con el tema “Welcome to the jungle” inició la bienvenida.
Catorce años después de la última visita de la banda, el fundador y cantante Axl Rose pisaba de nuevo el territorio azteca, pero esta vez sin la alienación original, salvo el tecladista Dizzy Reed.
El público hizo énfasis en la notoria diferencia. No hay nadie como Slash, decían, para dar forma a las cuerdas de la guitarra y producir verdaderos sonidos musicales. No se conformaron, pero lo importante era disfrutar. Con los numerosos éxitos, los recuerdos de la secundaria, la preparatoria o la universidad tomaron vigencia entre los asistentes, muchos de ellos, ahora convertidos en padres de familia y acompañados de sus hijos.
“Ni modo de dejarlos solos en casa”, comentaban. Clásicos y canciones nuevas como “It’s so easy”, “Mr. Brownstone”, “Live and let die”, “Robin finck solo” y “Better”, retumbaron en cada rincón del recinto e interpretadas al unísono por casi todos, pues otros sólo observaban incrédulos del momento.
La celebración se dio con brincos desde sus butacas, porras a Guns N’Roses y la tradicional ola humana. En ese espacio de vida, al menos muchos eran amigos o surgieron nuevos lazos de fraternidad; tan es así, que al salir la fiesta continuó en un bar, sin importar que el día que apenas empezaba era laborable.
“Total, esto no ocurre a diario”, argumentaban. Una joven coreó de principio a fin cada una de las 21 canciones del repertorio. Se proclamó fan de hueso colorado al señalar que la agrupación mucho tuvo que ver en su noviazgo de 14 años que hoy ya no existe, pero qué más da, quedó el legado de “Knockin’ on heaven’s door”, “You could be mine”, “Dizzy reed solo” y “The blues”.
La última vez que el grupo se presentó en este país fue en 1993 con una formación totalmente diferente a la actual. Por lo cual, fue profundamente ovacionado que Axl, entre sus variados cambios de vestuario, incluyera un traje de charro con todo y sombrero para interpretar “Sweet child O’mine”. Con “Knockin’On heaven’s door” de plano se cobijó con una bandera de México e hizo patente su cariño y agradecimiento.
En las tres pantallas fue evidente la ejecución de “Out ta get me”, “November rain” (al piano), “I.R.S.” y “Bumblefoot”. Cabe destacar que el clásico “Don’t cry” fue cantado sólo por el público. “My Michelle”, “Patience”, “Nightrain” continuaron en el repertorio hasta finalizar con “Paradise city” a las 01:50 horas de este miércoles. “Gracias, gracias, buenas noches México”, pronunció Axl y se retiró del templete.
En las dos horas se escucharon temas de sus discos “Appetite for destruction” (1987), “GN’R lies” (1988), “Use your illusion I” (1991), “Use your illusion II” (1991), “The spaghetti incident?” (1993), “Live era” (1999) y “Chinese democracy” (2007).
Guns N’Roses es considerada una de las bandas de hard rock más importantes de fines de los años 80 e inicios de los 90. En 2002 la revista Q la colocó en su lista de “Los 50 grupos que deberías ver antes de morir”.
Fuente: milenio.com