La cantante Britney Spears perdió la custodia de sus hijos Sean Preston, de dos años, y Jayden James, de uno, los que quedarán ahora bajo la tutela de su padre, el ex marido de la artista, Kevin Federline.
El fallo de la Corte Superior de Los Angeles no explica las razones de la decisión, pero el rapero ya había solicitado en varias ocasiones que se alejara a los niños de su madre, debido a que corrían peligro debido a su conducta y a su adicción a las drogas y al alcohol.
El juez Scott M. Gordon ya le había dicho a Britney que debía someterse a rehabilitación dos veces por semana. Pero la artista no sólo hizo oídos sordos a estas advertencias sino que violó la orden de no manejar con los niños sin una licencia de conducir válida en California, como ocurrió el fin de semana.
La cantante entregó a Sean Preston y Jayden James a los representantes de Federline ayer a la tarde, en un restaurante de comida rápida. El rapero deberá cuidar de ellos hasta una nueva orden judicial.
Ahora, los familiares y amigos de la estrella del pop temen que la decisión del juez Gordon la lleve a matarse, pese a que ella parece haber tomado muy bien la noticia.
Según informó el Dailymail.co.uk, la primera reacción de la cantante fue asistir a su cita en un salón de bronceado. Su madre, Lynne Spears, aseguró que está extremadamente preocupada por el estado mental de su primogénita. "Tememos por Britney por lo duro que es este final para ella", explicó.