Britney Spears podría estar perdiendo de nuevo el control sobre sus actos. Al menos así lo aseguran fuentes cercanas a su ex novio, Jason Trawick, que afirman que no fue la cantante la que dejó a su manager por una infidelidad, sino que fue él quien se cansó de sus extraños comportamientos.
Después de varios años plagados de escándalos, parecía que la vida de Britney Spears había vuelto a la normalidad; y su noviazgo con Jason Trawick no presentaba mayores problemas. Sin embargo, los últimos rumores apuntan a que éste habría terminado la relación debido al “inusual” comportamiento de la cantante y no, como se comentó en un principio, por una infidelidad de su manager.
Según informó la revista Now, fuentes cercanas a la pareja aseguran que "Britney está atravesando etapas maníacas en las que su comportamiento está fuera de control". Fruto de esta conducta, la cantante llegó a "subirse encima de la mesa y ponerse a bailar o contar los detalles íntimos de la pareja a cualquiera que acabe de conocer".
Además de lidiar con estas situaciones, Jason se ve obligado a ser más cauteloso a la hora de hablar con sus amigas, ya que los celos de Britney se disparan a la mínima sospecha. "No puede soportar que Jason hable con otras chicas o las mire. Incluso le vigila el correo electrónico y quién le llama al móvil".
El asunto llegó a tal punto que la cantante a veces necesita incluso ayuda para conciliar el sueño: "Es muy paranoica y no puede dormir, así que a veces le pide a alguien que venga a su casa por la noche y se quede con ella hasta que se duerme".
Los más cercanos a la cantante de Toxic temen que nadie ponga freno a esta mala racha y finalmente desemboque en una situación similar a la de hace algunos años, con una Britney incapaz de hacerse cargo de su vida ni de la de sus hijos.