Amy Winehouse pareciera no tener límites. Y es que su conocida adicción a las drogas llevó a la justicia de Inglaterra a obligarla a iniciar un tratamiento para rehabilitarse. Pero la cantante no puede dejar el hábito de salir con sus amigos, quienes muy poco tienen de sobrios.
La ganadora del Grammy, se apareció en Andrew Buckler, un nuevo hotel boutique que se abrió en Londres con Kelly Osbourne, hija de Ozzy y su nuevo amigo, Blake Wood, con quien se la ha vinculado sentimentalmente.
Según testigos citados por Page Six, Winehouse 'estuvo muy tranquila, pero se olvidó un par de rellenos para aumentar los senos y algunas extensiones de cabello. en el baño'.
Amy partió con Wood hacia su departamento, con un grupo de gente entre los que no había ninguno sobrio, salvo ellos dos.
Por su parte, el que no la está pasando nada bien es su marido, Blake Fielder-Civil, sufrió un colapso como consecuencia de una sobredosis de la letal droga en la cárcel donde permanece preso a la espera de una sentencia firme.
Blake fue encontrado tirado en su celda, con dolor y sensación de vómito. Aparentemente, él y seis internos sufrieron las consecuencias de consumir heroína contaminada.
"Él tendrá que pagar por su mala conducta de algún modo. Blake toma las órdenes de los internos y luego pide a Amy que le lleve fotos firmadas con un mensaje personal para hacerlas lucir más reales", comentó una fuente cercana a la cantante.
El polémico marido habría subastado imágenes de la cantante y pronto también pondría a la venta un mechón de pelo, según informo The Sun.
Aparentemente Amy no está del todo enterada de la situación, pero debe parecerle extraño que de un momento a otro los internos de la prisión se hayan convertidos en sus fans.