Los juguetes que más compran las mujeres en la región cuestan entre 50 y 330 pesos. ¿Cuáles son? Un patito que vibra y es sumergible, el juguete sexual más vendido en todo el mundo. Smart balls: les dicen "bolitas chinas". Los anillos mágicos, los preferidos de las parejas. Las más chicas prefieren la lencería sexy.
Si por momentos hasta se parece a una escuelita del placer femenino. Y aquí cada una cumple su rol.
Ahí está ella, la vendedora, parada en el living, con su tonito de "Señorita maestra" del erotismo, explicando con lujo de detalles las bondades de un consolador, las diferentes formas de pasarla bien con un inofensivo patito sumergible o cómo sorprender a la pareja con una sensual tanga de caramelos.
Siempre didáctica, asumida en su posición de experta, de conocedora de lo que habla. Y, por supuesto, inalcanzable.
Y enfrente, ellas: las novatas. Las que quieren iniciarse en esto de que la cama también puede ser un terreno para el juego, las que preguntan, agarran, tocan, prueban y se matan de risa. Las que se olvidaron de los prejuicios y se decidieron a experimentar.
Y también las que habían probado antes, sólo que ahora no tienen que estar en Buenos Aires o en el exterior para comprar sus juguetes sexuales preferidos.
Así funcionan las reuniones "Tupper-sex" en la región, una movida que llegó hace poco, que ya se convirtió en un éxito y que tiene sus propios códigos: sólo participan mujeres, nunca se confunde el erotismo con la pornografía, siempre se garantiza el anonimato y, dicen, la satisfacción está garantizada.
Todo empezó cuando alguien se puso a pensar y no tardó mucho en darse cuenta que la gran mayoría de las mujeres no va a los sex-shops. Fue así que en Estados Unidos y Europa se puso de moda este sistema de venta directa de productos eróticos que no tardó en llegar a Argentina.
Hace casi dos años una licenciada en administración de empresas creó su propia firma en Buenos Aires y se expandió por todo el país.