De acuerdo con lo que trascendió de allegados a la familia Süller, fue la empleada doméstica quien encontró por la mañana a la ex "secretaria" de "Grandes valores del tango" ensangrentada, aunque por la tarde la propia Silvia se comunicó telefónicamente con un programa televisivo.
Inmediatamente, la ex vedette fue trasladada a la Clínica del Sol, del porteño Barrio Norte, donde quedó fuera de peligro y donde se reencontró con sus hijos, su madre y sus hermanos, con quienes no mantiene una buena relación.
Desde la propia clínica, Süller comenzó a relatar su propia experiencia en "episodios", en distintas declaraciones que fue realizando a lo largo del día a los programas de radio y televisión que conduce la periodista Viviana Canosa.
"Hola chicos, les habla Silvia Süller. Tengo buena onda con el programa y lo veo siempre. A las 6:00 (de la mañana) me corté las venas y me tomé cien pastillas con whisky. No es mi deseo seguir viviendo. Cuando me encuentren muerta, sepan que les dejo besos", decía una Süller muy balbuceante al contestador telefónico.
Ese llamado fue recibido poco antes de las 9:30, por lo que se cree que Süller lo hizo desde la Clínica del Sol, cuando ya se encontraba fuera de peligro.
Con el correr de las horas, y pese a seguir internada, Süller volvió a tomar el teléfono para comunicarse con Canosa, a quien ahora negó haber bebido whisky, aunque sí ratificó que se había cortado las venas y había tomado al menos seis pastillas del calmante Alplax.
Finalmente, ya pasadas las 16:00, Süller mantuvo una tercera comunicación con el programa "Los profesionales de siempre", en la que se la escuchaba lúcida y recuperada, y en la que anunció su intención de "recibir tratamiento" en una clínica psiquiátrica.
La mujer, quien reconoció públicamente que trabaja como "acompañante", había advertido en las últimas semanas -en el programa de Susana Giménez- que se encontraba profundamente deprimida y que "hubiese preferido no haber nacido".