La brasileña Andrea Schwartz fue presa en el 2006, acusada de tener un burdel de lujo en Nueva York y fue condenada a un año y medio de prisión por el crimen de prostitución. La Justicia le redujo la pena a cambio de convertirse en informante del FBI sobre los clientes de los servicios. Fue ella quien entregó las pistas para que los investigadores llegaran hasta el político demócrata.
Con su fortuna de más de u$s1,5 M construida por medio del sexo, la brasileña fue acusada por el diario The New York Post como la delatora del ex Gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, por lo que será deportada de los Estados Unidos a Brasil.
Una vez que la tormenta Spitzer se desató, Schwartz fue entregada directamente a inmigraciones para ser deportada, pero todavía permanece en la cárcel en Nueva Jersey por la policia federal americana para continuar auxiliando en las investigaciones que involucran a Spitzer en redes de prostitución.
Schwartz trabajaba para la agencia Emperors Club Vip en la que también lo hacía Ashley Dupré, con quien Spitzer tuvo relaciones.
Sin embargo, la brasileña había dejado la agencia para abrir su propio prostíbulo en su departamento de Central Park y no habría conocido a Spitzer. Allí cobraba a los clientes entre u$s700 y u$s1.500 por estar una hora con sus prostitutas y u$s2.000 si era ella quien prestaba los servicios, según informa el diario Ámbito Financiero.
Después de mucha especulación, fue confirmado que Schwartz no tomó el avión de Nueva York hasta a Sao Paulo el viernes pasado. Su nombre estaba en la lista de pasajeros, pero ella no llegó al aeropuerto.