El trabajo fue desarrollado por un equipo del Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos, dirigido por Niki Moutsopoulos. Los investigadores tomaron muestras de tejido de amígdalas y las compararon con muestras de tejido de las encías.
Encontraron que "en comparación con muchos otros lugares del epitelio oral, el de las amígdalas presenta una alta expresión de genes asociados con la recepción del VIH".
Pedro Cahn, actual Presidente de la Sociedad Internacional de Sida, señaló que "si bien el sexo oral presenta un bajo riesgo de trasmisión del VIH, en todo caso menor que el del sexo receptivo anal o vaginal, es efectivamente una práctica de riesgo para quien pone la boca; no así para quien pone los genitales".
Para otras enfermedades como la clamidia, la gonorrea y la sífilis, está demostrada la trasmisión por el sexo oral a cualquiera de los participantes.
Para la prevención de este riesgo, el método más seguro es el uso de preservativo. En términos de reducción del daño, el Departamento de Salud de Gran Bretaña observa que "cepillarse los dientes o aplicarse hilo dental poco antes o después del sexo oral puede incrementar el riesgo, especialmente si las encías sangran".
Usar enjuagues bucales antes o después del sexo oral puede ser perjudicial, al remover las sustancias protectoras que hay normalmente en la boca.