Sharon Stone declaró que el terremoto ocurrido en China, en el que murieron 68.000 personas era "mal karma" y un castigo por las políticas de represión de Pekín en Tíbet. Este comentario desató la furia, y por eso la actriz se vio obligada a pedir perdón.
"Me disculpo y estoy extremadamente triste por cualquier daño que haya podido causar a la gente china", señaló Stone.
Por su parte, el ministro chino de Asuntos Exteriores expresó su deseo de que la actriz "pueda contribuir a la confianza, comprensión y amistad entre nuestros dos pueblos".
Pedir perdón no le sirvió a la actriz para evitar que la marca de lujo “Christian Dior” retire sus anuncios en los que aparece Stone de sus tiendas de China.
Stone tiene un contrato para ser la imagen de la rama cosmética de esa marca de lujo, la cual hizo una gran inversión en el mercado de los nuevos ricos del país oriental, un sector en crecimiento. Por ello, quiso dejar claro de inmediato que no compartía las declaraciones primeras de Stone y que éstas habían sido hechas a título personal.
Además, China determinó que las películas de la actriz no se proyectarán en sus cines.