El espectacular escenario techado a 14 metros sobre el suelo y con 20 metros de boca se abrió con un juego de luces, imágenes y sonido. El novedoso montaje impresionó a los miles de fans congregados que participaron de la fiesta con una multitud de luces de neón de colores y sus gritos de ánimo.
El cantante se presentó en escena a las once en punto vestido con pantalón y camiseta gris y con collares étnicos de color blanco. Acompañado de su grupo de bailarines, interpretó su primera canción, Pégate, de su último disco. Continuó con un popurrí de temas de su anterior álbum, Almas del silencio (2003), y en la tercera canción Jaleo cambió su vestuario al color negro.
Tras media hora de concierto, en la que se puso de manifiesto la buena forma en la que Ricky Martin afronta su gira Blanco y negro, el cantante dirigió unas palabras al público. "¡Qué pasa, mi gente!", saludó entusiasmado. "Hace tiempo que no vengo por esta tierra, estoy encantado, disfrutando de toda la gente, de todos vosotros, de vuestro ritmo, de vuestra alegría, creo que me voy a quedar a vivir en esta tierra", aseguró el artista a su legión de seguidores. "Esta gira es maravillosa, justo lo que me llevo para mi casa. Voy a dejar mi alma en este escenario, me voy a olvidar de todos los problemas. Sólo voy a volar. Espero que dé lo mejor de mi música", concluyó el portorriqueño ante la aclamación popular de unos seguidores que ya desde tempranas horas se habían congregado en las puertas del recinto.
Canciones como Qué más da, María, Vuelve, Revolución, Living la vida loca, Somos la semilla, La bomba o La copa de la vida sonaron en un rabioso directo además de Tu recuerdo y Pégate, con la que abrió el espectáculo y que pertenecen al MTV Unplugged, el último trabajo del artista puertorriqueño en el que colaboró La Mari de Chambao y que se grabó en Miami en agosto de 2006.