El canino más feo del mundo es una mezcla de Chihuahua y perro chino. Esta fue la segunda oportunidad en que su dueña lo lleva a este concurso y el año pasado no ganó, pero quedó en un honroso segundo puesto.
Gracias a su fealdad, su dueña se apoderó de 1.000 dólares este año. Ella reconoce que cuando la gente ve a su mascota por la calle, dan un pequeño grito de desagrado, pero asegura que basta conocerlo durante unos minutos para empezar a quererlo.
Una curiosidad del concurso es que la mayoría de los perros que optan a este premio son perros chinos. Los ojos saltones y su larguísima lengua se lo pone fácil frente a otras razas.
Esta es una de las ventajas con la que cuentan los animales por sobre las personas. A ellos sí se los premia por ser feos. ¿Para cuándo un concurso que destaque a la mujer o al hombre más feo del mundo?