Luego de un difícil trámite de divorcio que se extiende ya dieciocho meses, Paul McCartney y Heather Mills parecen haber enterrado definitivamente las diferencias entre ambos.
Al menos eso es lo que se presupone del encuentro, sin abogados de por medio, quela pareja mantuvo este fin de semana.
El músico fue a recoger a Beatrice, su hija de tres meses, como parte del acuerdo de custodia compartida al que ambos llegaron
El encuentro, que se prolongó durante escasos dos minutos, se produjo en una estación de tren en Nueva York. Es en esta ciudad donde el cantante reside. Aunque Paul y Heather mantuvieron la compostura en todo momento y supieron guardar las distancias, la pequeña Beatrice no pudo reprimir la alegría al ver a su padre y expresó: “Papi, papi, papi”.
El único momento de tensión se produjo cuando la niña, en brazos del ex Beatle, acercó a sus padres al llevar uno de sus brazos al cuello de su madre para despedirse de ella.
La niña venía de un salón de belleza al que su madre la había llevado para ponerla guapa antes de entregársela a su padre. Pero no sólo fue Beatrice la que pasó por la peluquería. También Heather, que eligió un veraniego vestido de vivos colores, quiso estar lo mejor posible para su encuentro con su ex marido.