Hija de Richard Hilton y de Kathy Richard, Paris no puede despegarse de su apellido y menos de su familia.
Su padre es dueño de una empresa exitosa empresa inmobiliaria en Beverly Hills y su madre participó en un “reality” llamado “ I want to be a Hilton” ( “Quiero ser un Hilton”) donde daba clases de modales a las concursantes.
Quien parece seguir los escandalosos pasos de la protagonista de “The Simple life” es el menor de los hermanos Hilton. El pequeño fue detenido cuando conducía borracho por la autopista de Malibú.
Aunque ya es el segundo Hilton que pasa por prisión, el récord lo sigue ostentado la mediática blonda con sus 23 días en la cárcel por conducir ebria. Una experiencia que la volvió "más madura y responsable", según una entrevista que concedió.
Por suerte para los Hilton, su hija Nicky no siguió los pasos de Paris y al menos es modelo y diseñadora con su propia línea de ropa (Chick by Nicky Hilton).
No es de extrañar que los escándalos que protagonizaron tanto Paris como su hermano menor fueran los que motivaran al abuelo y patriarca de la multimillonaria cadena hotelera, Barron Hilton, a dejarles a todos sin un sólo dólar de la herencia.
Aunque Barron se casó y tuvo ocho descendientes, sólo uno su hijo Richard tuvo a su vez descendencia. Sin embargo, como Barron era el accionista mayoritario de la dinastía Hilton decidió vender su gigante grupo hotelero a la empresa estadounidense Blackstone por la nada despreciable suma de 19.000 millones de euros que fueron a parar a la Fundación Conrad N. Hilton.
La rubia desheredada ni se inmutó con la noticia ya que lo que realmente quiere es librarse de esa imagen de niña rica que la persigue. "Soy una mujer de negocios", explica siempre Paris.