Con una gorro de paja de lo más fashion, una túnica de algodón blanco, gafas de sol de Chanel y una peluca negra, apareció Paris Hilton en Hawai.
Ya cansada de la prensa, la rica heredera viajó de “incógnito” a la isla Maui, para descansar unos días. Pero si creía que conseguiría su objetivo de pasar desapercibida con tal atuendo, estaba muy equivocada.
Ahora que aseguró que lee la Biblia todas las noches (menos durante el periodo que ha pasado entre rejas) y que nunca había tomado drogas, parece que Paris se propuso ir por el buen camino, aunque esto deje de capa caída las fiestas más fashion del mundo.