De esta manera, Wright logró superar la marca anterior, de 264 horas, establecida por el estadounidense Randy Gardner en 1964.
Sin embargo, según informa el diario The Times, le faltaron doce horas para alcanzar otro récord anterior correspondiente a un finlandés llamado Toimi Soini, que estuvo 276 horas del 5 al 15 de febrero de 1964.
Según el periódico, este último logro fue eliminado del libro Guinness por el temor de que animase a otras personas a jugar con su salud.
Wright, padre de tres hijos, consiguió mantenerse despierto durante todas esas horas con ayuda de sus amigos y una serie de voluntarios en la localidad de Penzance.
Su dieta consistió en alimentos crudos, bebió grandes cantidades de té, masticó estimulantes artificiales, jugó al billar y escribió un diario con sus sensaciones mientras miles de internautas lo seguían en la red.
Seis cámaras de circuito cerrado de televisión le vigilaron día y noche mientras duró el experimento para que no intentara dormir.
Wright, científico de profesión, cree que al acumularse el cansancio en una persona se reduce la actividad del hemisferio izquierdo del cerebro y toma el relevo el derecho.
"Quise demostrar que el cerebro no pierde efectividad con el cansancio", comentó al final del experimento y antes de recuperar el sueño perdido.