La madre de Connor McCreaddie, un niño británico de ocho años y casi 90 kilos de peso, puede perder la custodia de su hijo. Nicola McKeown se defiende diciendo que no puede dejar de dar comida basura al menor de edad porque no le gusta otra cosa. No come ni fruta ni verdura. Trabajadores sociales verán hoy a Connor y decidirán sobre su futuro.
“Le gusta la comida procesada y si le ofrezco ensalada, verdura o fruta, simplemente se niega a comer o lo escupe”, declaró la madre el lunes a la emisora BBC. “Cuando un niño no come otra cosa, tienes que alimentarlo con aquello que le gusta”, añadió la madre.
Nicola, de 35 años, quien padece una depresión, ha buscado ayuda para intentar que Connor pierda peso; pero ha rechazado la idea de poner un candado en la heladera. “No llegaría tan lejos; dejar a tu hijo muerto de hambre no es modo de hacer las cosas"
Connor tiene problemas para vestirse y lavarse, falta mucho a clase por su estado y en la escuela es objeto de burlas por parte de sus compañeros, informó ELPAIS.com.
En Navidad, la madre contactó con expertos y dietistas. Connor ha perdido unos diez kilos desde entonces. El joven, que vive en la localidad de Wallsend, cerca de Newcastle, pesa cuatro veces más de lo que es normal para su edad.