Los nuevos análisis, hechos por el ex superintendente de la Policía de Sudáfrica, Danie Krugel, revelaron que el cuerpo de la pequeña pasó o estuvo temporalmente enterrado en la playa de Praia da Luz, el resort donde Maddie desapareció el pasado 3 de mayo.
“Él marcó claramente el área de la playa por donde Madeleine habría estado de paso o estuvo enterrada”, aseguró ayer un amigo cercano a los McCann.
Basados en una combinación de muestras de ADN de la pequeña McCann y el uso de tecnología satelital, los descubrimientos de Krugel fueron tomados tan seriamente por la Policía portuguesa que procedieron a revisar la playa en dos oportunidades.
Krugel, profesor de la Universidad de Bloemfontein, aseguró que su técnica funciona usando apenas unas muestras de cabello y sirve para localizar a personas perdidas en cualquier lugar del mundo.
El investigador sudafricano se hizo famoso en la década del 80 cuando halló a cinco chicas de su país que estaban desaparecidas.
En Julio pasado, el retirado policía pasó cuatro días en Praia da Luz en compañía de los padres de Madeleine, Kate y Gerry McCann.
Anteriormente, los hallazgos de Krugel llevaron a la Policía de Portugal a pedir a sus pares británicos de aportar perros para complementar la búsqueda.
Fue por la actuación de los canes que se encontró olor a cadáver en una escalera del patio trasero de la casa que los McCann alquilaban y en la ropa de la madre, Kate.
Según esa nueva hipótesis, la niña se habría golpeado la cabeza accidentalmente contra las baldosas de la escalera y sólo quedaría por saber dónde está enterrado el cuerpo.
En ese sentido, la policía aún cree que alguno de los amigos que cenaron con el matrimonio McCann la noche que Maddie desapareció sabe algo que todavía no ha contado.
Sin embargo, desde el lado británico, algunos investigadores siguen enfocando su trabajo en un presunto rapto a la pequeña y no en determinar el rol que tuvieron los padres en la desaparición.