Parece ser que a Luis Miguel no le gusta ser fotografiado al lado de su mujer, Aracely Arámbula, ya que cuando ambos fueron vistos a la salida en un restaurante, el cantante mexicano se cubrió con sábanas para evitar que los fotógrafos tomaran imágenes de él.
En cambio, Arámbula se mostró jovial, elegante y sonriente, al lado del hijo de ambos, el pequeño Miguelito.
No sólo fue eso, además el intérprete pidió apoyo a personal del lugar para que deslumbraran a los paparazzi con lámparas y así evitaran fotografiarlo.
Luismi ya no sabe que hacer con estos fotógrafos, para él incómodos, que tras surgir el rumor de que existe un acuerdo monetario entre la pareja, no dejaron de perseguirlo.
La única foto que lograron tomar fue la de Araceli entrando al lugar, mientras era protegida por elementos de seguridad.